Ultimos Comentarios

Luis Cerda Herrera

Luis Cerda Herrera

10. Abril, 2015 |

Comparto tus versos, la liberta es como el aire que respiramos

Saludos

sergio silva

sergio silva

22. Febrero, 2015 |

Juan cuevas Quevedo, es este tu correo? si es así espero tu respuesta. Fraternalmente, Sergio silva.

Arsenio Aguilera

Arsenio Aguilera

22. Enero, 2015 |

Hermosa poesía que refleja lo vivido abordo de la embajadora de los mares. Felicitaciones por ese maravilloso talento. Un ex-marino y...

Eugenio

06. Agosto, 2014 |

muy buenos tus poemas, te felicito compadre, aun tengo recuerdos de cuando nos reiamos juntos a otros funcionarios del S.A.G y la...

manuela rodriguez

manuela rodriguez

06. Enero, 2014 |

Señor marcelino, hermosos sus poemas ,muchas gracias por ayudarnos a encontrar un hotel y personas como ud necesita este mundo Dios lo...

La Casona

18 Agosto 2014

 

LA CASONA

 -Tenía un aire escondido del mil ochocientos, sus rincones. eran perspectivas oscuras donde se escondían los fantasmas de la casa ¿tal vez? No puedo decir con exactitud de que forma o como se presentaban, solo se que de pronto aparecían, no como las personas de carne y hueso que hablan ,avisan, emiten sonidos por su peso, ellos (los fantasmas) no, poseían formas humanas, pero estoy seguro que no tenían consistencia, nunca les toque, nunca me miraron, más bien no parecían verme, aunque yo les veía por toda la casa; atravesaban murallas y aparecían en cualquier sitio, dentro de un mueble, tocando el piano o sentados en la placita leyendo un libro o conversando. Sus voces no eran audibles... el salón de piano era muy visitado por las hermanas: las viejas muertas, hace años, murieron de viejas, lejos de su patria, al parecer no les importo vivir sus últimos años enclaustradas en la casona.

Como llegue a conocer aquella reliquia; fue en mis tiempos marginales, talvez los mas extremos, en muchos periodos submundanos viví y dormí en las calles, pero por esos tiempos, la antigua casona que data de mil ochocientos me sirvió de refugio.

Una vez que murieron las viejas hermanas, únicas habitantes del inmueble por esos años, la vieja casona quedo al cuidado de un joven alcohólico, este celebraba grandes tomateras en el interior de esta, sin preocuparse de quienes eran sus invitados, poco a poco se fueron perdiendo las cosas, primero las de mas valor, cuando el encargado del resguardo perdió el control de la situación debido a las muchas cosas que faltaban, hizo abandono del lugar sin dejar rastro hasta la fecha de esta manera la casona quedo abandonada y saqueada por diferentes ladrones de la ciudad, por otros amigos marginales, supe de la casa, así que por una entrada clandestina ingrese, lo hice de noche para buscar refugio... también para aspirar neopren, era un inmueble inmenso, lleno de refugios y escondites idéales para mi. Entre por un costado de esta, saltando la muralla, mi vi. De pronto en un patio, habían grandes toneles de vinos, una centenaria higuera, de frente al patio un corredor y en las murallas dos puertas que daban a una gran bodega, con todo para la acumulación y fabricación de vinos. Cuando salí de la bodega (por un portón aledaño) di a un patio central que era como una pequeña placita, rodeada.. esta por corredores de piso de parquet; desde donde se divisaban las altas ventanas y enormes puertas que daban a habitaciones, salones y pasillos.

Me prepare un pley de gobuza(neopren en bolsa), una sensación de plena de libertad y éxtasis me invadió, mientras aspiraba empecé recorrer la casa, a medida que avanzaba, transmutaba se iban presentando habitaciones, figuras y olores que me transportaron a una época muy antigua.

Las habitaciones de dobles puertas, grandes ventanas con fierros forrados de rejas, camas, roperos, veladores, grandes espejos, todo muy antiquísimo... salas con escritorios de cubiertas de mármol, bibliotecas, salones de parquet, un salón de piano, grandes lámparas arañas, sillas mecedoras, mubles de nobles maderas talladas, pasillos baños, mas cuartos, mas salones mas pasillos, patios, corredores, un patio central(placita) bodegas de herramientas del siglo pasado, inmensos toneles, botellas, también una torre, subterráneo, las cocinas equipadas con viejas cocinas de fierro, mesas y ventanas, mas baños con grandes tinas enlozadas; todo de otro tiempo, puertas dobles que daban a otras piezas, a los cuatro patios que allí habían, puertas que se comunicaban con la calle, que eran tres en total.

Cuando entre por primera vez, la casona había sido saqueada, los ladrones inexpertos.. .pues habían abandonado mucha antigüedad... los libros en ingles, francés, castellano... clásicos antiguos, universales y nacionales, lo mismo las revistas laif, esfera, zig-zag. Fotografías muy antiguas de personas de otra época, muertas ya con ropas del tiempo de charlestón y mas viejas aun, con sus peinados y sombreros antiquísimos, con esa elegancia de lo antiguo, cartas botadas por los suelos en diferentes idiomas, la gente que escribió y las recibió, desaparecidas hace mucho tiempo de la faz de la tierra, misivas de saludos, cumpleaños, y de amor.

Pena, mas bien una nostalgia muy antigua me sucedió al ver todo aquello, con esos olores antiquísimos que despertaron mis antiguos recuerdos, reminiscencias de otras épocas, de otros siglos, olores muy viejos, ocultos en los roperos, en la ropa, en el ambiente, en los muebles.

Una sensación aislada por las viejas murallas de adobe se sentía al estar en su interior, mi conciencia alterada por el neopren me hacia alucinar imágenes tal vez sucedidas como los fantasmas que veía, no les tenia miedo, mas bien me asombraban; les veía con sus viejos atuendos y su elegancia aristocrática, otra clase, no por supuesto la mía... me gustaba sentarme en la placita, era el huésped no invitado, el intruso recorriendo los despojos de una casa magnifica en sus buenos tiempos, hoy condenada a desaparecer.

Saqueadas por buitres anónimos, la casona se abrió primero . a los ladrones, luego a borrachos y drogadictos, hasta que finalmente llegamos los clandestinos. (fuimos los últimos en llegar)

Siempre me escondía para dormir, a veces la bulla me despertaba, sabia que no eran los fantasmas, pues estos no emiten ruido, eran mas bien los ladrones o marginales que entraban a beber, si era gente conocida abandonaba mi escondite, a quienes la mayoría de las veces asustaba, cerrando puertas, quebrando botellas o tocando el piano, para luego esconderme, muchos huyeron despavoridos y no volvieron... entonces me reía a grandes carcajadas, como armas manejaba dos machetes y una pesada cadena pertenecientes a la casona, para sacar a gente que no era de mi agrado. Volvieron por otra, si entraban a buscarme no me encontraban, ya que conocía la casa al revés y al derecho, sabia de escondites mas oscuros e inaccesibles para estos, así que mas alguna sorpresa se llevo alguno.

Grandes corredores y pasillos en penumbras que daban a salas, salones y estos que se comunicaban con otros de difícil acceso.

Amigos perdidos en el alcohol, que habían extraviado sus cosas ya sus gentes eran mis huéspedes...la casona era temida, nadie nunca vio un espectro, pero era temida, creo ser el único que alucino con los fantasmas del inmueble. Poco a poco fui siendo el guardián, mas bien el señor de los laberintos.. .ningún marginal entraba si yo no lo permitía...yo lucia un aspecto terrible, con cuchillas y golletes de botellas me auto inferí cortes en los antebrazos, pecho y pantorrilla derecha.. .cortes infectados, algunos me provocaron hemorragias que detuve con sal. A veces cuando salía a la calle a conseguir neopren, los carabineros me detenían y me llevaban al hospital, donde era curado, aun así el polvo y la tierra infectaban mis heridas.. .solo cuando me internaron en el psiquiátrico pude sanar de los cortes.

Muchas veces estuve internado, por esos años empezó mi rehabilitación, también la demolición de la vieja casona, al parecer nadie quiso conservarla ni como patrimonio de la ciudad o vestigio, los únicos que la conocieron por dentro fueron losmoradoresy visitantes del pasado.. .también los ladrones, borrachos, drogadictos actuales y yo el ultimo huésped, quien vio los fantasmas de la casona.

 

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