Ultimos Comentarios

Luis Cerda Herrera

Luis Cerda Herrera

10. Abril, 2015 |

Comparto tus versos, la liberta es como el aire que respiramos

Saludos

sergio silva

sergio silva

22. Febrero, 2015 |

Juan cuevas Quevedo, es este tu correo? si es así espero tu respuesta. Fraternalmente, Sergio silva.

Arsenio Aguilera

Arsenio Aguilera

22. Enero, 2015 |

Hermosa poesía que refleja lo vivido abordo de la embajadora de los mares. Felicitaciones por ese maravilloso talento. Un ex-marino y...

Eugenio

06. Agosto, 2014 |

muy buenos tus poemas, te felicito compadre, aun tengo recuerdos de cuando nos reiamos juntos a otros funcionarios del S.A.G y la...

manuela rodriguez

manuela rodriguez

06. Enero, 2014 |

Señor marcelino, hermosos sus poemas ,muchas gracias por ayudarnos a encontrar un hotel y personas como ud necesita este mundo Dios lo...

"El cielo raso" (Cuento corto)

31 Marzo 2012

"A veces para llegar al cielo es necesario  atravesar el purgatorio" E. Pereda Girón.-

 

Como todos los días, el canto del jilguero despertó a Anna. Perezosamente abrió los ojos y también como todos los días, su mirada se elevo hasta el cielorraso de la habitación. Su boca esbozo una sonrisa melancólica, como sucedía cuando recordaba la expresión del rostro de su madre que, al verlo por primera vez, le pregunto sorprendida:

-Anna, ¿qué locura es ésta de pintar el cielo... en el techo de tu cuarto?

Su sonrisa se amplió al recordar su insólita respuesta.

- Ninguna locura, mamá, el cielo es lo primero que me gusta ver cuando despierto, por ese motivo, creí mejor que lo pintaran en el techo y no hacer una perforación en él ¿no te parece?

Después, fueron muchas las veces que volvió hacer que lo pintaran, pero ya no estaba su madre con ella. Los pintores, tal vez pensaran que era una chifladura de vieja solterona, no obstante, se limitaban a realizar su trabajo y cuando lo concluían, cobraban y se marchaban sin realizar ningún comentario. .

Anna, murmuro" Dios mío, cuántos años han pasado" Se dispuso a levantarse, miró el reloj que, desde su mesa de noche, le indicaba las diez de la mañana y sorprendida se dijo: "Que extraño que, María, no me haya traído el desayuno" Luego se incorporo lentamente y caminó hacía la cómoda que estaba a los pies de su cama. Se deslizó con suavidad, los dolores que  habitualmente entumecían su espalda, parecían haber desaparecido por milagro. En voz alta exclamó: "Caramba, parece ser cierto que una buena noche de descanso tiene efectos prodigiosos, hace tiempo que no pasaba una tan buena y con tan bellos sueños. Todos mis seres amados estaban en ellos, como si el tiempo no hubiese transcurrido y aún estuviesen a mi lado"

Finalmente, de detuvo frente a la cómoda y se miro en el espejo. Sus pupilas claras se dilataron con asombro. Desde el fondo del mismo le sonreía dulcemente, una bellísima y juvenil Anna, la espalda erguida, el seno turgente, el rostro de tez radiante enmarcado por una sugerente cabellera rubia. Todo, en ella, lucía con máximo esplendor. Entonces, su vejez sola y devalída, sus arrugas y dolores físicos y morales ¿eran nada más, que el producto de una pesadilla?. ¿adónde estaba la realidad, en sus sueños o en sus pesadillas?. De pronto un intenso frío la recorrió, con lentitud se volvió a mirar la cama. En ella reposaba una pequeña anciana, con expresión de inefable paz en su rostro gastado por los años y el sufrimiento.

Anna, sintió que flotaba en el aire; absorta elevo su mirada y contempló el cielorraso de su habitación, vio que el mismo se acercaba vertiginosamente a ella, pero no experimento temor, al contrario, una sensación de plenitud la invadió cuando paso a través de él y continuo ascendiendo. Miro hacia abajo, la cama y la pequeña anciana, eran solamente... un punto perdido en el espacio.-

Déje un comentario

Estás comentando como invitado.