Reflexión de una emigrante

Papa Francisco, hijo de emigrantes.

 

La noticia que el Papa electo era argentino causó impacto. Viviendo en Holanda, en el trabajo me felicitaban por el hecho. También está el tema de la futura reina de Holanda, la Máxima y el mejor jugador de fútbol en el mundo, Messi.. Viene a ser como un efecto colateral porque una no ha hecho nada para eso o será  transmitir siempre esa gran simpatía argentina combinada con el superego.

 

Pero viendo las imágenes del Papa y cuando lo escucho hablar,  hay algo que resulta familiar y analizando un poco el tema creo que es el hecho que también él se crió en un hogar de emigrantes, hijo de padres emigrantes. Y con eso  asocio muchas cosas. Un tema importante es por ejemplo que cuando era chica jugaba con  amigos de la calle y el barrio o cuando iba a la escuela era una argentina más y tu casa era el origen de tus padres, las costumbres, el idioma, la comida. También se hablaba el idioma de los padres. Creciendo ya  se transformaba en dos idiomas: los padres te hablaban en su idioma y vos le contestabas en castellano. Y a medida que ibas creciendo se iban incorporando cada vez más tradiciones argentinas en el hogar. En mi caso era mi hermana mayor la que iba abriendo paso. De las costumbres de los padres te quedan recuerdos que vas llevando y que también forman parte de tu referente y tu identidad.

Y cuando escucho hablar al Papa en italiano hasta le noto un acento argentino… como me lo notan a mi al hablar holandés.

 

Con esto me acuerdo de una anécdota de hija de emigrante. Un día llegando a la casa encuentro una foto de una mujer, que mi mamá había recortado de un diario y colgado en la pared. Era una señora de mediana edad (por supuesto a esa edad para mí era una abuela). Le pregunté a mi mamá que quién era esa: Respuesta: la reina de Holanda. Y yo: ¡qué fea! No recuerdo si mi mamá se enojó u ofendió  pero claro yo asociaba reina con cuento de hadas, vestidos de reina, no con gente de carne y hueso y menos co esa señora de la foto.

 

Ya más grande y viviendo en Holanda, y conociendo el valor simbólico que tiene la Casa Real para el pueblo holandés, sigo con esa imagen cuando era niña. No puede ser, las reinas son ficción.

 

Irene Dammers