Poema 32

08 Abril 2015

¡Oh! Amsterdam, con tus lluvias, tus fríos,

te quiero igual.

Las casitas chicas acogedoras,

te invitan a la meditación,

a buscarte a ti mismo,

a escuchar una buena música,

tus noches de júbilo y placer,

te hacen inolvidables y deseada

por las almas de los artistas,

que adoran la libertad y la armonía.

Me cuesta dejarte,

porque ya llevo

metido en ti media vida.

La tranquilidad no tiene precio,

cuando salgo quiero volver,

eres mi nido del escape,

el refugio elegido,

mi decisión, mi gran esperanza.

De donde procreé y sembré mis genes.

Donde juego con la música

con amplia libertad y entusiasmo.

Donde hacemos las fogatas

al lado del lago,

cantamos a la tierra

y a la naturaleza.

Ya llegarán esos días de verano

para hacer yoga,

gozar de la ardiente brisa

y la puesta del sol.

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