Cuentos de Amanda..."Oxígeno"

 

Cuentos de Amanda....


Angelita:  la niña más vieja del mundo

  Angelita es tierna, pequeña, no es felpuda como Platero, porque es una persona, pero hace brotar la ternura por los poros cuando se está cerca de ella,    hasta a mí, con mi cara de amargura.  Cuando conocí a Angelita, yo era una niña que adoraba dormir bajo el auspicio de la sombra  de un palo  de mango y Angelita era una vieja con ochenta años a cuestas.

 

Como nunca fui brillante en los estudios, siempre busqué a Angelita para que me ayudara con mis tareas. Ella solía leerse todo lo que le cayera en las manos, hasta los panfletos de los comunistas que son tan aburridos; yo entonces no entendía la vida, ni lo que implicaba estar en ella. Y Angelita, con su maternal encanto me hablaba de cosas que ocurrían en el mundo; obviamente no le entendía mucho, pero me era grato escucharla.  __ ¿Qué vas a hacer cuando grande?__ solía preguntarme, y yo le respondía, haciendo caso a esa pequeña inquietud literaria que ya se perfilaba en mi incipiente vida. __Escritora__.  Y con una seguridad frustrante me decía:  __Te vas a morir de hambre__.  Pero más pudo el vicio que la razón y heme aquí.

 

 

Poseía una cultura aprendida en la mejor escuela del mundo: la escuela de la vida.  Angelita era autodidacta, había aprendido a leer sola, y aprendió a escribir copiando de viejas revistas, pero se conocía la historia del país como el mejor historiador, y hablaba de los griegos, como si hubiese nacido en Grecia, de ella aprendí que Homero, el autor de “La Odisea” era ciego de nacimiento, y que escribió este magnífico libro en dibujos que hacía en las paredes de los pueblos que visitaba cada vez que llegaba a y conocía su historia y la iba plasmando en las paredes. Así nació una de las joyas literarias de la literatura griega.

 

Yo me escapaba de casa y corría hasta la vieja casa de Angelita, que por esos tiempos ya se estaba cayendo. Angelita tuvo un vientre no tan acorde con su brillantez: tuvo dos hijas, una era puta y la otra era loca por tiempos.  La puta sostenía a la vieja, y la loca le martirizaba la vida con los fantásticos personajes de su mente enferma.  Pero ella se anteponía a todos sus males y se perdía en la lectura de los periódicos, se leía hasta los avisos publicitarios. Angelita era una Biblia, hablaba de todo; yo nunca me aburrí estando con ella. Desde ahí nació mi inclinación a la “geriatría”: tengo un no sé que para atraer a personas mucho mayores que yo.

 

Una vez en casa de Angelita se volcó el pueblo entero, porque la Virgen se apareció en un palo de mango de chancleta que había en el patio de su vieja casa. Yo fui a mirar el acontecimiento, pero por mucho que miré y remiré, nunca le encontré la figura a la Virgen, pero hasta los noticieros de televisión llegaron a cubrir el suceso.

 

Angelita también era muy buena con las finanzas y decidió cobrar por ver la imagen. Así reunió sus buenos pesos, y cuando le pregunte por qué cobraba, me respondió: __En la vida nada es gratis, yo le pedí ayuda económica a la virgen, y ella me lo concedió.__ Era muy astuta, pero Angelita hoy esta muy vieja: tiene ciento cinco años, y es una niña en su imaginación.

 

 

Angelita es chiquita, tierna e inquieta; no le gusta bañarse porque siempre dice que se bañó ayer; duerme a cualquier hora, pero según ella, nunca duerme; come a todas horas y siempre está con hambre. Se cree que tiene unos pocos años porque su mente vaga en su infancia, siempre se esconde detrás de las puertas por temor  a que lleguen los hombres de la guerra de los Mil Días; llama  a su mamá y le pide que la peine, acude su tatatarabiznieto quien le peina sus escasos pelos blancos, luego se acurruca cuan pequeña es y comienza a hablar con sus amigos imaginarios.

 

__¿Verdad que habrá fiesta hoy? Tendré que ajustarme el corsé y lavar mis zapatillas blancas. No podré lucir espléndida sin mis trenzas.  Es posible que baile el vals de espaldas, soy una experta en esos pasos.

 

___ Angelita, ¡es hora de dormir!__ le grita su tatatarabiznieto y ella le responde: __Primero, tengo que tomarme el tetero de la noche, si no, me da fatiga, y rezar al ángel de la guarda, para que me proteja de todo mal__.

 

__Bueno, hazlo, no me impidas dormir, hablando con tus amigos los duendes__ le dice su tatatarabiznieto.

 

Se duerme y moja la cama; luego grita y dice que fueron las brujas la que la mojaron cuando dormitaba con su muñeca.

 

Amanda Barrera Manga